Trevor Noah
20.02.1984
Sobre el cómico
Trevor Noah trabaja en la sala como un cansado guía turístico por la América moderna: la religión de las tarjetas de crédito, la coreografía de los aeropuertos, la conducción como deporte de contacto y el tipo de conversación política trivial que se convierte en una autopsia social. El humor es seco, observador y cortésmente despiadado: risueño, pero no curativo. El hilo más fuerte es la claridad externa: los chistes no "resuelven" la raza, la lengua o la política, sólo señalan cómo todo el mundo sigue tropezando con las mismas contradicciones y llamándolo cultura. Incluso la unión familiar aparece como un experimento ligeramente costoso de gestión de la decepción. Contexto rápido y comprobable: Noah es de Johannesburgo, Sudáfrica, y más tarde se convirtió en el presentador de The Daily Show. Ese trasfondo se nota: menos sermones, más notas clínicas de alguien que ha visto diferentes tipos de tonterías y reconoce al instante la versión estadounidense.

