Masha Vasyukevich
Sobre el cómico
Masha Vasyukevich es esa mujer chic que opta por la ironía y el sano escepticismo ante la realidad propia y ajena en lugar de la brillantez habitual del monologuista. Sus personajes no son ajenos ni a los intentos inútiles de aprobar el carné ni a un policía de tráfico oxidado en forma de tostadora casera. Vasyukevich observa el absurdo cotidiano, donde Avito se convierte en un cubículo confesional y el café en una prueba para la fortaleza de la psique. Las metáforas generacionales y la añoranza de lo perdido suenan aquí casi como un refinado ritual en el que nadie ha creído durante mucho tiempo. No hay patetismo: sólo sarcasmo con el telón de fondo del caos tecnológico y un guiño vecinal a través de las grietas de las épocas.
