Gleb Belogolov
Sobre el cómico
En su nuevo monólogo, Gleb Belogolov desmonta la excitación sin sentido de la vida de los recién llegados a Moscú, una ciudad donde incluso la añoranza compite con la cola para una propiska. Aquí, una conversación amistosa suele convertirse en draniki, y la verdadera masculinidad en un cheque para una pedicura de lavanda. En esta realidad no se puede pagar con amor los lugares de origen, sino que los créditos y los compromisos se convierten en la moneda universal. El espectáculo es para quienes hace tiempo que dejaron de elegir qué papel representar hoy y simplemente intentan seguir siendo ellos mismos entre las luces de Moscú.
