Un monólogo que navega entre la nostalgia migrante, la locura cotidiana y la sobredosis de información global, con un ojo crítico sobre la fama, el fanatismo y la vida a mil por hora en Miami. Entre tiburones, graduaciones caóticas y vecinos con bate, se dibuja un retrato ácido de la diáspora latina que intenta sobrevivir sin perder la esencia, mientras el mundo arde en noticias y paranoias que nadie termina de procesar. Todo aderezado con la resignación del que ha visto demasiado, pero aún se ríe para no llorar.