Levon Musaelyan es uno de esos cómicos que se inspiran en el absurdo y la rutina cotidianos, sin evitar escarbar en sus propios miedos y vergüenzas. Sus conciertos, ya sea "Punchmachine", con sus animados diálogos e improvisaciones, o "My Honour", con sus intentos de encontrar la luz en la aburrida corriente moscovita, descienden invariablemente a una sutil exploración autoirónica de la vida entre caídas y encuentros fortuitos.
La principal fuerza de Musaelyan es una naturaleza observacional que no tiene prisa por falsear las expectativas. Incluso en la inquietante "Leche de tigre" consigue hablar de sus propias debilidades sin perder el sentido del humor y el aplomo. Este stand-up es para quienes prefieren una visión sobria del entorno y aprecian más la honestidad decepcionada que otra dosis de optimismo.