Vlados Alyoshin es de los que convierten los conflictos familiares familiares familiares no en una tragedia, sino en una ocasión para la filosofía. Su concierto "Resentimiento hacia la madre" es una ilustración exacta: aquí se encuentran absurdos cotidianos, hijos adultos cansados y consejos paternos no solicitados.
Vlados no entra en trifulcas banales; al contrario, se muestra escéptico incluso sobre el significado de sus propias ofensas, como recordándonos que no somos grandes héroes, sino productos accidentales de la evolución. En este mundo extraño, donde los gastroenterólogos y los recuerdos de mamá vecina duermen en sacos de dormir, sólo hay una cosa que hacer: dejarse llevar y reír.