Sasha Kalinkin
Sobre el cómico
Sasha Kalinkin, en su concierto "Lamborghini Diablo", desmonta el absurdo de la modernidad por partes, sin pasar por alto la discapacidad o las guerras familiares: no se puede hacer este stand-up demasiado alegre. Los temas de la enfermedad, la emigración y la protesta se mezclan en un cóctel tal que los aseos para discapacitados parecen una arena de gladiadores. Lo principal no es ni la lástima ni la indignación, sino la tranquila ironía con la que Kalinkin acepta las nuevas reglas del juego. Cuando el mundo está en un estado de completo caos, uno sólo puede aferrarse al cinismo e intentar salvar la cara, aunque Bielorrusia te esté juzgando.
