Artem Borisov
17.02.1994
Sobre el cómico
Artem Borisov vuelve a indagar en las contradicciones de la vida cotidiana: psoriasis, antecedentes penales y un televisor inteligente que es más listo que la mitad de la gente del minibús. Este concierto no promete historias inspiradoras, sólo la absurda vida cotidiana, en la que hasta un abrazo lleva a la pérdida del bolso, y el romance acaba con una citación judicial. El punto fuerte de la actuación es la observación sin ilusiones. Borisov capta los detalles irritantes de la vida urbana y con su habitual ronquera nos recuerda invariablemente: en un mundo en el que incluso un trabajo normal da buena suerte, el sarcasmo funciona mejor que cualquier psicólogo.
