Vadim Postilny
01.05.1993
Sobre el cómico
En su concierto "Plut", Vadim Postilny aborda habitualmente las triquiñuelas cotidianas de la vida: aquí una multa por cruzar la calle, allá un señalamiento de fracasos personales e intentos de encajar de algún modo en las reglas que nadie ha explicado. Los problemas son mundanos pero regodeantemente reconocibles: el deporte, que hace que te duelan los dientes, y el teatro, después del cual te sientes como un tonto. El principal enemigo, como de costumbre, es el sistema: ridículo, cansino, como un mensajero que exige una firma por una marca. Postilny no se hace ilusiones: la normalidad escasea desde hace tiempo, la higiene es controvertida y la felicidad es más bien una excusa para limpiarse y encajar. El estado de ánimo del espectáculo es cuando cada nuevo día exige un recibo y un cambio, pero no promete ninguna diferencia.
