Roman Kositsyn
22.02.1984
Sobre el cómico
Roman Kositsyn es el tipo de persona que explica la soledad mientras está de pie en medio de una ruidosa plaza, y lo hace con una rara mezcla de ternura e indiferencia. Sus conciertos son una mirada cercana al hastío de la vida, donde cada sesión de fotos familiar se convierte en motivo de burla, y las noches en vela en ocasión para comentarios filosóficos. La imprevisibilidad de las relaciones y el "derecho a equivocarse" de Roman se convierten en una comedia del absurdo: aquí el nacimiento de un hijo no es un triunfo, sino una nueva fuente de ansiedad, y los mitos modernos sobre el progreso se hacen añicos ante la irónica indiferencia del autor. Sin embargo, a través de este cinismo se filtra una leve tristeza por la simplicidad perdida, donde un gorro de gallo era una verdadera felicidad, no un detalle para una foto en las redes sociales. Incluso los temas más íntimos -el sexo y las cuestiones médicas- suenan en Kositsyn como si la verdad y la risa hubieran decidido jugar al ajedrez. Y pocos se dan cuenta de quién tiene las negras en el tablero.
